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Las 2 etapas del trading e inversiones

Las 2 etapas del trading e inversiones

DOSGRANDESETAPASNUEVO

¿Alguna vez te has preguntado cuánto tiempo hay que dedicarle a las inversiones? Para ello primero vamos a estudiar y comprender las dos grandes etapas de todo inversor.

Etapas de un inversor

Autoformación o análisis cuantitativo

La etapa de autoformación consiste en lograr reunir la suficiente sabiduría sobre un modelo de inversión para poder operarlo en los mercados financieros. Si comparamos con un deportista, sería el entrenamiento que éste debe llevar a cabo antes de un partido, aunque con sutiles diferencias que veremos a continuación.

La más laboriosa, que no significa la más difícil, pues es grande el número de horas que debemos estar sentados analizando gráficos antes de concluirla. A esto se le suma el hecho de la presión psicológica derivada de la gran enemiga necesidad de ganar.

La más corta de las dos si enfocamos las inversiones a largo plazo, es decir, si vamos a dedicar años de nuestra vida a operar en los mercados financieros. Lo bueno de esta etapa es que el trabajo es finito y por tanto tras alcanzar nuestra meta podemos pasar a la siguiente etapa.

La más impactante. Cuando aún no tenía esta mentalidad forjada al 100%, recuerdo muy bien mis primeros pasos en el trading cuantitativo, momentos donde simplemente confiaba en lo que veía, y no veía necesario demostrar con gran destreza aquellas verdades inquebrantables con las que a veces me encontraba, de hecho, con ninguna destreza. Todos sin excepción nos hemos llevado sorpresas, por ejemplo, tomar conciencia de que no podemos ganar siempre. ¿Cómo diablos podía yo, si me comparaba con todas esos profesionales por profesión, llegar a verificar o refutar la más mínima de mis inquietudes? ¿Qué herramientas podía usar? ¿Con qué fin? ¿De qué forma? ¿Cuánto tiempo tenía que invertir en aquella idea infundada? al fin y al cabo, todo estaba ya inventado y estudiado hasta la saciedad ¡Fatal!. Con esfuerzo, mucho madrugar y entrenamiento a conciencia me convertí en una máquina súper eficiente de darme cabezazos contra la pared, tanto que hasta desarrollé una poderosa resiliencia digna de ser estudiada, porque hasta entonces, tenía una confianza increíble en “si quiero, puedo”. Y es en esos momentos de crecimiento personal errático cuando se acerca mi compañero Óscar con un Pen Drive y me dice – Enchúfalo -. Abro una hoja de cálculo y veo una gráfica de rentabilidad – ¡WoW! – ¿Qué era aquello?, era una serie de eventos de un Backtest rescatado de las catacumbas de un disco duro de los magnéticos, que mostraban como una cuenta de trading podía obtener un beneficio del 30% aproximadamente tras unas pocas operaciones. Y qué grato momento vivió mi cerebro volviendo a analizar todos mis actuales paradigmas, ¡era la primera prueba cuantificable de un modelo de inversión!. Supongo que habrá gente que simplemente omitiera aquello y siguiera hacia delante a perseguir su preciada zanahoria, sin embargo, ¡yo las quería todas! Y me pregunté: ¿Cómo sería mi futuro profesional en las inversiones si pudiera demostrar o refutar cada verdad inquebrantable con la que me había topado? ¿En qué me convertiría? Era algo así como aplicar el método científico en las inversiones. Y es ahí cuando, preso del pánico que todos sentimos cuando se avecina un gran cambio, decidí darle una oportunidad a aquello del Backtest, que posteriormente llamaría análisis cuantitativo para finalmente evolucionar a modelo estadístico o de inversión. Tardé varios días en completarlo, y he aquí el resultado, mi primera gráfica, mi primera sensación real de certidumbre, no especulaba sobre lo que esperar de aquello, simplemente lo había demostrado.

trading cuantitativo

¿Y entonces qué carajo había estado haciendo hasta ese momento? Menuda pérdida de tiempo, pensé. Sin embargo, si no hubiera invertido ese tiempo no hubiera llegado hasta ese punto, punto que ahora con perspectiva fue sin duda uno de los momentos de mayor iluminación de mi vida. Como dijo nuestro querido Thomas Edison, “Muchos fracasos de la vida son de gente que no se dio cuenta de lo cerca que estaban del éxito cuando se rindieron”, ¡Viva el fracaso!

Operativa y ejecución

La etapa operativa consiste en llevar a cabo lo aprendido y cumplirlo, sentarte delante de la pantalla y dar clicks, comprar y vender. Ya sabes lo que tienes que hacer, has entrenado, has madrugado y has evolucionado. ¿Qué fácil verdad? Pues no tanto. En un agotador esfuerzo por hacer que las cosas sean especialmente difíciles, usualmente tratamos de complicar las situaciones y nos dejamos influir por la emoción instantánea de hoy. – Caballero, pero ¿usted no había dedicado 3 meses de su vida a una etapa de análisis cuantitativo? Y… en ese caso… ¿Cómo es que ha cerrado la operación si tenía que haber esperado un poco más? – Preguntó el neófito. Sí, pero resulta que en la operación anterior me he dado cuenta de que si hubiera cerrado antes no hubiera perdido tanto – Dijo el autoformado – ¡Simplemente terrible! Y pasa. ¿Os suena?. Son pequeños baches que hay que sortear, nunca evitar, porque un inversor se culmina cuando ha pasado por todas las situaciones posibles, y hasta que no experimentes unas pérdidas relativamente grandes no vas a conocer esa parte de ti, ese demonio interno latente que solo saldrá cuando esto pase. Una cosa es cómo creemos que somos, otra cómo nos perciben y otra como somos en realidad, por tanto, la mejor manera de ampliar nuestro conocimiento sobre prácticamente todo es asumir que no podemos saber prácticamente nada sobre absolutamente todo.

Cuando dominas esta etapa es sin ninguna duda la más fácil, pero para llegar a dominar esta etapa tienes que luchar contra tus demonios internos y tus creencias limitantes y eso sólo tú puedes hacerlo, pueden ayudarte, puedes ver, oír, leer, ya tienes el conocimiento (de la etapa previa), ya tienes la capacidad por medio de un sencillo ordenador, y solo te falta la motivación, ese espíritu luchador capaz de combatir contra todo lo que le venga. La cuestión es ¿Estás verdaderamente comprometido hacia el éxito?

Y es que cada día tengo más claro que el resultado de un éxito es 20% inteligencia y 80% constancia. Si estás en esta etapa es porque has finalizado la previa, la de autoformación, habrá problemas si entras en esta etapa sin completar la previa, porque sería como entrar en un coliseo sin saber manejar la espada. ¡No te van a dejar ganar!

La más relajada. Sentarme a operar sabiendo que he hecho un buen trabajo previo de análisis cuantitativo, sin dudas, teniendo una respuesta para todo, conociendo el carácter del producto que estas operando, no tiene precio. Conozco las probabilidades de los eventos, de las rachas, de las rentabilidades temporales y un sinfín de estadísticos cuya función a estas alturas es la de darme tranquilidad, solo quiero sentarme y operar sin estrés.

La más gratificante. Porque te sientes orgulloso de tu trabajo, y cada vez que compras o vendes tienes en mente el gran número de eventos que has analizado previamente y la gran improbabilidad de que las personas hagan un trabajo tan duro y por tanto la enorme exclusividad que posees. El tiempo ha pasado de ser neutral a ser tu amigo, porque mientras operas puedes avanzar otros temas, estudiar cómo crear un activo, leer, ver una película, entrenar, salir o simplemente quedarte tumbado en un sofá sin hacer nada.

Después de comprender lo importante que es analizar un sistema antes de operarlo, me juré jamás poner en riesgo ningún capital sin antes haber hecho un buen backtest del producto que iba a operar. Un ejemplo son las criptomonedas.

¿Conoces algún trabajo tan bueno en el que haya un punto donde tengas el 90% del tiempo libre? No es sencillo encontrar algo similar, y todo gracias a ese Pen Drive. ¡Gracias Kingston!

Tiempos de las etapas

Tiempo de Autoformación o análisis cuantitativo

Los tiempos de autoformación son terriblemente variopintos. Se diferencia en gran medida del clásico esfuerzo-recompensa, donde sabes y te han dicho que después de cierto trabajo, tienes tu premio. Estás delante de un gráfico, sólo ante el peligro, y tienes que poner reglas, modelar todo lo que puedas el comportamiento de los precios con el único fin de poder cuantificarlo y estudiarlo. Por ejemplo, el estudio de los pivots y movimientos que hacemos en la sala de inversión es una forma de simplificación del complejo gráfico, y eso nos da la posibilidad de resumir, etiquetar, empaquetar y analizar multitud de comportamientos y situaciones, pues como dijo probablemente Julio César, “Divide y vencerás”. Sin embargo, hasta llegar a un paquete de análisis de buen resultado, hay que tirar dardos y mancharse las manos, dedicar muchas horas, la mayor parte de las veces sin nadie que te oriente hacia una “zona caliente”, ahí tu única y mejor aliada es tu motivación.

Debido a la enorme incertidumbre a priori, antes de empezar, la estrategia más conservadora es caminar hasta encontrar uno de los miles de tesoros que hay escondidos. Poco a poco iremos descubriendo varios tesoros, varios modelos de inversión rentables a lo largo del tiempo, y lo más paradójico es que a medida que más modelos vamos encontrando, más ganas tenemos de seguir buscando, sin embargo, es en esos momentos cuando menos necesitamos encontrarlos, porque ¡Ya tenemos alguno! Cuanto más analizo la mente humana más me sorprendo.

Tiramos dardos hasta encontrar uno que se adapte a nuestras necesidades. Limitación horaria, rentabilidad, ajuste de necesidades y muchas otras.

El tiempo es variable, de 3 a 12 horas al día, como orientación a priori. Cuanto más tiempo trabajes antes llegarás a tener un modelo robusto y estarás preparado para la siguiente etapa. Si le dedicamos de 2 a 5 horas al día, en aproximadamente 2-3 meses con una mínima guía, deberíamos tener un modelo de inversión funcional. No obstante, siempre debemos tener presente que el cerebro humano tiene sus tiempos, necesita repetir el ciclo aprender-descansar bastantes veces, porque así es como retenemos parte de la información asimilada durante el día, por tanto, paciencia, todo llega.

Aquí, si no tienes algún camino que seguir la tarea se alarga, porque tendrás que tirar dardos a muchos modelos, hasta encontrar uno que se adapte a tus necesidades, tanto logísticas como de rentabilidad. Cuando más guiado el camino, menos dardos tenemos que tirar. Puede ser interesante no tener que redescubrir la rueda, aunque aquí insistir es una gran estrategia.

Tiempo de Operativa y ejecución

Como ya hemos hecho un buen trabajo de autoformación y análisis cuantitativo, sólo hay que poner en práctica lo aprendido, y es lo más fácil.

Aquí el tiempo dependerá de qué tipo de inversor seas, de corto plazo o largo plazo, según la temporalidad que operes, según lo que desees arriesgar, lo máximo que puedas perder y algún que otro parámetro más, pero no muchos más.

Tú puedes elegir cuánto tiempo trabajar, el que trabaje en temporalidades de 4 horas, sólo tendrá que estar atento a los gráficos 5 minutos antes de que cierre la vela, aunque yo personalmente en este tipo de operativas con 2 minutos tengo más que suficiente. Y si al día operamos 4 velas de H4 serían 20-30 minutos de trabajo en total. ¡Una maravilla!.

Una operativa de M15, debido a su naturaleza no nos permite realizar tareas que impliquen estar muy alejados del puesto de trabajo, y por tanto nos obliga a estar sentados frente a la pantalla, o como mucho bajar a tomar un té. Por ello, una operativa clásica de M15, puede oscilar entre 2-5 horas, aunque insisto, depende. Podemos llevar 3 operativas de M15 en horarios diferentes, trabajando 6-15 horas o podemos llevar 3 operativas de M15 en el mismo horario, con lo que seguirían siendo 2-5 horas, pero más intensas.

Sin ninguna duda lo más interesante de practicar trading cuantitativo es que tienes la posibilidad de ajustar tu modelo de inversión a tu necesidad. Tanto si tienes únicamente 1 hora para operar como si tienes todo el día, casi siempre habrá un modelo que se adapte a ti, y serás tú quien lo diseñe, la cuestión es encontrar ese tesoro en tu mapa. Podéis elegir el tiempo que queréis trabajar, ajustando ciertos parámetros, por ejemplo, si queréis trabajar la mitad de tiempo, podéis operar más productos financieros. El que tenga un trabajo y aún no pueda dejarlo para dedicarse a las inversiones, puede operar los mercados de tal forma que sea compatible con su trabajo actual, trabajando una hora dividida en todo el día, teniendo de esa forma un activo más.

Resumen final

  • El practicante de trading cuantitativo tendrá la capacidad de crear modelos que se adapten a sus necesidades.
  • Sería un error deciros una cantidad fija de tiempo al día de trabajo, porque depende de muchos factores, lo que sí puedo es dar un rango de tiempo, entre 1 a 15 horas al día, que tú controlarás y diseñarás.
  • El objetivo es llegar a la etapa operativa, y como rango orientativo ahí podrás trabajar desde 30 minutos al día hasta 24 horas al día, en función de lo que tú necesites y puedas.
  • Gran parte del tiempo que estamos sentados operando, lo podemos dedicar a otras tareas, otros negocios y otros aprendizajes, por lo que el trading cuantitativo es uno de los enfoques que da más tiempo libre.

Te deseo mucho éxito en tus inversiones

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